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¿Qué es un Seguro? Definición y utilidad

La actual definición que se da a una compañía de seguros deriva históricamente de una necesidad práctica, que consiste en proteger los productos, mercancías o inversiones que una persona o compañía ha obtenido o realizado con esfuerzo y trabajo, y que por cualquier motivo pueden verse amenazadas.

En general, el contrato o póliza de seguro es hoy un acuerdo legal entre dos partes –el asegurado y la compañía aseguradora– que pactan unos términos de manera que sean mutuamente convenientes. Si bien en un primer momento este acuerdo no es una operación financiera, su evolución lo ha llevado a constituirse como uno de los tres pilares fundamentales de los mercados financieros, junto al mercado de crédito bancario y al mercado de valores.

En sus primeras etapas, la operación de seguros consistía, por ejemplo, en acopiar cereales de reserva para épocas de mala cosecha o para mitigar los efectos de desastres naturales en caso de producirse. La sociedad de la Edad Media solía mantener centros de acopio que les permitieran atravesar épocas de adversidad, lo cual es en principio lo mismo que hacen hoy las compañías de seguros: levantar un patrimonio que haga frente a los posibles riesgos de pérdida de sus clientes.

En el primer caso, el patrimonio es material (cereales), lo cual afecta directamente a la economía, a pesar de no tratarse de dinero, y permite cubrir una necesidad social. En el segundo, es decir actualmente, el patrimonio es esencialmente monetario, lo cual permite a la compañía aseguradora gestionar estadísticamente el riesgo económico, a pesar de que a nivel jurídico se mantenga como una serie de riesgos individuales.

El desarrollo tecnológico y el advenimiento de la sociedad industrial hacen luego necesaria la creación de las primeras compañías de seguros, que empiezan a asumir los riesgos de los trabajadores, expuestos a diversos peligros por su actividad.

La necesidad, en un primer momento social y de prevención contra catástrofes como la hambruna, se torna personal y patrimonial, es decir, ya no solo se asegura contra riesgos naturales, fortuitos, sino contra riesgos conocidos y específicos, como aquellos que se derivan del trabajo en minas de carbón o industrias de toda clase. La alta demanda de obreros para las industrias y el paulatino incremento de riesgos laborales las justifican en ese momento.

Actualmente, el objeto de un seguro es principalmente transformar los riesgos a los que están expuestas las personas u organizaciones en probabilidades soportables, a través de una organización económica especial. Constituyen una pieza básica de la estructura social y se manifiestan en dos grandes grupos: seguridad social y seguros privados.

La seguridad social permite al Estado proporcionar protección a los ciudadanos en caso de desempleo, jubilación, incapacidad laboral, fallecimiento, etc., y es a menudo obligatoria, mientras que los seguros privados pueden ser voluntarios y cumplen la función de proteger contra daños personales o materiales de diversa índole. Se clasifican normalmente en tres categorías: seguros de vida y de salud, seguros contra daños materiales o accidentes y seguros de servicios.

En términos generales, el contrato de un seguro consiste en que una Compañía Aseguradora asuma el riesgo de su asegurado, dentro de unos límites pactados, mediante el cobro periódico de una prima o pago adelantado que servirá para cubrir ese riesgo en caso de producirse.

En la contratación de una póliza de seguro intervienen normalmente el asegurador, responsable de la cobertura en caso de siniestro; el tomador, que es quien se compromete al pago de la prima; el beneficiario, que es quien recibirá la indemnización; y, en ciertas ocasiones, un mediador, responsable de acompañar al tomador antes, durante y después de la contratación del seguro.

Al ser un contrato, la póliza de seguro debe detallar las condiciones y circunstancias en las que el asegurado será compensado, que deben ser beneficiosas para quien la contrata, y a la vez permitir la solvencia de la compañía aseguradora. En última instancia, el valor de un seguro radica en que esas condiciones y circunstancias sean favorables, pues de esa manera el tomador estará de acuerdo en cancelar puntualmente su prima, y la compañía aseguradora podrá cubrir a su asegurado en caso de ser necesario.

Por último, debido a que la actividad de una compañía aseguradora es acumular riqueza –pues de esa manera puede enfrentar los riesgos de sus asegurados– es actualmente una de las actividades económicas más reguladas a nivel legal.

Existen leyes específicas que aseguran que este tipo de servicio cumpla su propósito y no se convierta en una mera actividad de acumulación. Sin embargo, el solo hecho de que esté basada en el principio de mutualidad –pues busca la solidaridad de un grupo que está sometido a riesgos– explica el hecho de por qué se ha convertido en una de las actividades más importantes a nivel económico, estratégico y social.

Los efectos desfavorables de los riesgos que asume una compañía aseguradora, considerados en conjunto, se reducen sustancialmente porque, para el asegurador, los riesgos individuales se compensan: solo unos cuantos asegurados los sufren, mientras que muchos contribuyen al pago de la cobertura.

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