Acabas de descubrir que alguien usó tu nombre para robarte. Y en ese momento no solo piensas en el dinero: aparece una sensación de impotencia, una mezcla de rabia y ansiedad que te deja sin aire. Porque no se trata únicamente de una transacción fraudulenta; se trata de que alguien tomó tu identidad y la convirtió en una herramienta para delinquir.
Ser víctima de una suplantación de identidad bancaria puede ser angustiante, pero es crucial actuar con rapidez para limitar los perjuicios y buscar soluciones legales. Si usted descubre que han suplantado su identidad en el ámbito financiero, siga los siguientes pasos:
1. Notificar al banco o institución afectada
Informe de inmediato a su banco u otra institución financiera involucrada sobre la situación. Por ejemplo, si le clonaron la tarjeta, llame al banco para bloquearla; si abrieron un crédito fraudulento en cierta entidad, contacte a esa institución y exponga el caso de fraude bancario.
2. Denunciar inmediatamente ante las autoridades
Acuda lo antes posible a la Fiscalía General del Estado o a la unidad de delitos informáticos de la Policía Nacional para presentar una denuncia formal por suplantación de identidad. Lleve su cédula y cualquier evidencia del fraude (por ejemplo, estados de cuenta con movimientos extraños, notificaciones de préstamos no solicitados, pantallazos de correos fraudulentos, intentos de phishing, etc.). Al poner la denuncia, se asignará un agente fiscal/investigador que iniciará las diligencias necesarias.
3. Cambia tus contraseñas y PIN de inmediato
Una vez que sospechas o confirmas una suplantación, lo más urgente es cerrar el acceso a tus canales digitales. Cambia la contraseña de tu banca en línea, tu PIN y, si puedes, también la clave del correo electrónico asociado a tu cuenta (porque muchas recuperaciones de contraseña pasan por ahí, especialmente cuando hay phishing o accesos no autorizados).
4. Monitorea tus cuentas y activa alertas
Después de cambiar tus accesos, el siguiente paso es vigilar cada movimiento. La suplantación a veces ocurre por etapas: primero prueban accesos y luego hacen transacciones. Por eso, activar alertas te ayuda a detectar cualquier movimiento sospechoso en tiempo real y frenar a tiempo un posible fraude financiero.
1. Phishing (correos electrónicos fraudulentos): Es una técnica donde el estafador envía correos electrónicos que simulan provenir de un banco u otra entidad confiable. Buscan que la víctima haga clic en un enlace a un sitio falso o proporcione sus credenciales (usuario, clave) y datos personales. Estos correos suelen incluir mensajes urgentes o alarmantes (“su cuenta será bloqueada”, “actividad inusual detectada”) para presionar al usuario a actuar sin pensar.
2. Deepfakes e inteligencia artificial: Recientemente, con la masificación de herramientas de Inteligencia Artificial (IA), han aparecido engaños más sofisticados. Los estafadores pueden crear audios o videos falsos pero muy realistas (deepfakes) imitando la voz o incluso la imagen de un representante bancario o de un familiar de la víctima. Según un reporte global de IBM, alrededor del 35% de los ataques de suplantación de identidad ya emplean IA para hacer más creíbles los fraudes.
La suplantación de identidad bancaria no solo afecta tu bolsillo: afecta tu tranquilidad, tu confianza y tu sensación de seguridad. Por eso, más allá del susto inicial, lo más importante es entender que sí puedes recuperar el control si actúas con rapidez y con orden.
Reconocer cómo ocurren estos fraudes desde el phishing hasta técnicas más sofisticadas como deepfakes te permite estar un paso adelante y reducir el riesgo. Y si ya fuiste víctima, reforzar tus accesos (contraseñas y PIN) y mantener un monitoreo constante con alertas activas puede marcar la diferencia entre un intento aislado y un daño mayor.
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